Kombucha y otras hierbas

Kombucha y otras hierbas

Historia del té kombucha

Los orígenes de kombucha parecen remontarse al año 414 a.C. Un monje tibetano llamado Kombú regaló al emperador Inkyo un hongo para preparar la infusión. Gustó tanto a Inkyo que recomendó su uso por todo el imperio. Se bautizó esta bebida con el nombre de kombucha (té de Kombú). Ya se consumía en China desde el 221 a.C.  por sus propiedades estimulantes y curativas. De allí, se extendió a Japón y Rusia llegando a Alemania a principios del siglo XX y popularizándose durante la segunda guerra mundial, aunque después, debido a la escasez de té y azúcar, decrece el consumo. 

A mediados del siglo XX, llega a Francia y norte de África. En los años 60, investigadores suizos divulgan que el consumo de kombucha tiene beneficios similares al yogur aumentando su popularidad y consumo en centro y norte de Europa. En los últimos años ha causado furor en América. En nuestro país, la reina Letizia es una entusiasta consumidora de kombucha. Actualmente, existe un diario electrónico dedicado al té kombucha, disponible en 30 idiomas (Gunther W. Frank). 

Si ponemos en Google el término kombucha aparecen más de 17 millones de resultados. Si acudimos a la literatura científica, el número se reduce, pero cada vez son más los trabajos publicados incluso hay revisiones bibliográficas desde 2003. Como veis, existe interés en todos los ámbitos por esta bebida. Para ser sincera, os diré que yo no la he probado ni tengo intención de hacerlo, pero solo porque su aspecto no me agrada para consumirla por placer. Como comprenderéis, esta no es una razón válida para desaconsejar su uso ya que siguiendo este mismo argumento hay personas a quienes no les gusta ni el color ni el aroma del café y a mí, sin ir más lejos, me encanta.

Conviene pues, buscar otras razones para tomarla o no como, por ejemplo, las que aluden a supuestas propiedades saludables debidas a los compuestos que se originan como resultado de la fermentación de los azúcares presentes en la infusión por parte de los microorganismos añadidos. Se trata de ácidos orgánicos (glucurónico, láctico, málico, cítrico, tartárico, malónico, oxálico, pirúvico…), vitaminas, aminoácidos, sustancias de carácter antibiótico, polifenoles y otras sustancias antioxidantes, etc.

El más importante entre los ácidos es el ácido glucurónico que resulta de la oxidación de la glucosa y está implicado en procesos de detoxificación del organismo. En consecuencia, cabría esperar cierto grado de protección ante enfermedades infecciosas y degenerativas (diversos tipos de cáncer, enfermedades osteoarticulares, enfermedad cardiovascular…) y ya puestos, gracias a ese efecto detoxificante hepático, atribuible en gran medida al ácido glucurónico, podríamos concederle el atributo de “elixir de salud”.

Farmacia Yolanda Pontes té kombucha

 

Conclusiones de trabajos sobre té kombucha

  • Os dejo las conclusiones de algunos trabajos publicados. Por ejemplo, de una revisión de estudios publicada en 2003 1   donde no se encuentra pruebas relacionadas con su eficacia y seguridad incluso varios informes levantan dudas sobre la seguridad de Kombucha incluyendo sospecha de daño hepático, acidosis metabólica e infecciones cutáneas por ántrax. No se puede recomendar para uso terapéutico.

  • En otra revisión de estudios publicada en 2014 2 se indica que, a pesar de las experiencias personales de consumidores disponibles en todo el mundo, en las que se alude a las propiedades del té kombucha para prevenir diferentes enfermedades infecciosas y metabólicas, hay poca evidencia científica que valide los resultados, aunque puede ser beneficiosa ya que contiene sustancias antioxidantes y detoxicantes, pero son necesarios más estudios.

  • En un trabajo publicado en 20163 se refieren informes relacionados con posible toxicidad hepática de este preparado.

  • En 20174 una revisión bibliográfica sobre artículos y documentos relacionados con bebidas fermentadas que han despertado interés entre científicos y consumidores concluye que son necesarias más investigaciones sobre los productos fermentados disponibles en el mercado y caracterizados como funcionales para caracterizar su valor nutricional y potenciales beneficios para la salud, con el fin de incluirlos, si procede, en las tablas nacionales de composición de alimentos. 

 

En fin, no quiero aburriros. Es solo una pequeña muestra de publicaciones. Hay algunos centenares más para todos los gustos, según se quiera demostrar una cosa o la contraria.

Como conclusión particular, os diré, lo de siempre, algo obvio pero que nos empeñamos en ignorar, lo que de verdad previene todo tipo de enfermedades es adoptar un estilo de vida saludable que incluya buenos hábitos alimentarios y sobre todo actividad física, cuanta más mejor. No estoy hablando de apuntarse al gimnasio, aunque no lo contraindico. Estoy hablando de movimiento, mucho movimiento en la vida diaria y en el ocio.

Si queréis tomar kombucha, no veo contraindicación. Atribuir a esta bebida propiedades milagrosas, me parece inadecuado. Para tomar como té, me parece un poco caro. Para tomar como bebida social, la verdad, os diré como madre de hijos y tía de sobrinos, que, si se van de marcha, me encantaría que consumieran kombucha en vez de otras bebidas de alterne, aunque no creo que el presupuesto de muchos jóvenes se lo permita.

Ya en serio, cada uno que saque sus propias conclusiones, pero no existen panaceas que hagan por nosotros lo que nosotros no estamos dispuestos a hacer o yo al menos no las conozco. Si me entero de alguna, os lo haré saber.

Hasta pronto.

Farmacia Yolanda Pontes

Farmacia Yolanda Pontes-té kombucha

Referencias

  1. Ernest E. Kombucha: a systematic review of the clinical evidence. Forsch Komplementarmed Klass Naturheidlkd.2003 Apr;10(2):85-7
  2. Vina I,Semionovs P,Linde R, Denina I .Current evidence on physiologicalactivity and expected health effects of kombucha fermented beverage. J Med Food 2014.Feb;17(2):179-88
  3. Gedela M et al .A Case of hepatotoxicity related to kombucha Tea Consumption.SD Med,2016 Jan;69(¡):26-8
  4. Baschali A et al. Traditional low-alcoholic and non-alcoholic fermented beverages consumed in European countries: a neglected food group. Nutr Res Rev. 2017 Jun;30(1):1-24
Publicado en 07/12/2017 por Yolanda Pontes Home, Noticias 0 16

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