XIV Congreso SEEDO

XIV Congreso SEEDO

La Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad ha celebrado entre los días 14 y 16 de marzo su XIV Congreso en El palacio de la Llotja de Lérida.

Ha sido una interesante muestra de toda la investigación actual encaminada a frenar la obesidad, una de las enfermedades más prevalentes en la sociedad actual. Hasta el momento, en estas reuniones de expertos, se valoraban los diferentes tipos de dietas y métodos de cirugía de la obesidad. En esta ocasión, los protagonistas han sido: Actividad física, microbiota intestinal, epigenética , ciencias ómicas,  moléculas implicadas en la señalización celular que puedan servir de base para el diseño de fármacos para combatir la obesidad y, por último, se habló de prometedores resultados con los dos últimos fármacos   comercializados, Saxenda y Mysimba

En cuanto a actividad física, se ha hecho hincapié en la importancia de mantener la masa muscular en la pérdida de peso y realizar ejercicio físico encaminado, más que al gasto de energía, a mantener la funcionalidad para romper el círculo vicioso que lleva a la persona obesa a no hacer ejercicio, perpetuando así el exceso de peso. El tejido muscular se ha revelado en los últimos años como un auténtico órgano endocrino, pieza clave para alcanzar y mantener un peso saludable y, en general, un buen estado de salud. Los especialistas afirman que ocho minutos de ejercicio de fuerza realizados 2-3 días por semana son suficientes para aumentar la funcionalidad. También aseguran que 1 h de spinning + 2 horas de aerobic a la semana ,durante seis meses producen modificaciones en el músculo y tejido adiposo de manera que favorecen la función de las mitocondrias aumentando la combustión de grasa. Podría decirse que mediante el ejercicio físico es posible revertir el metiloma de la obesidad

La microbiota del tubo digestivo, ofrece un gran campo de investigación. Las personas obesas tienen menos “biodiversidad”, es decir, menor variedad de especies que los delgados y también difieren los géneros predominantes en uno u otro caso. Además, en las personas obesas hay bacterias que favorecen la acumulación de grasa en el tejido adiposo y también hay especies que favorecen la inflamación. También hay bacterias en el intestino, capaces de hacernos tener más o menos ganas de comer, lo hacen actuando sobre la producción de sustancias que se liberan en el tubo digestivo y que tienen la misión de avisar al cerebro que es quien dará la orden de seguir comiendo o parar la ingesta. Como veis, actuar sobre las bacterias que colonizan el tubo digestivo podría ser una estrategia en la lucha contra la obesidad.

La epigenética se ha descrito como la ortografía de nuestro genoma, de manera, que es posible, que, sin haber cambios en la secuencia del ADN, se produzcan en él ciertas modificaciones debidas al estilo de vida, en general al ambiente, que son reversibles y que pueden influir en la protección frente a enfermedades o ser factor de riesgo para el desarrollo de las mismas. Estas modificaciones se pueden producir a lo largo de toda la vida empezando en el ambiente uterino. Dicho de otra forma, hay una serie de factores que van a influir en que nuestros genes se expresen o no, entre estos factores está la dieta, el estado psicológico, fármacos, ejercicio, situación social, infecciones, etc. Así, determinados estilos de vida van a condicionar cambios reversibles en nuestro ADN. Si nos centramos en la obesidad, las marcas epigenéticas pueden permitir predecir la pérdida de peso y el éxito en el mantenimiento del mismo y estas marcas pueden ser moduladas por estrategias terapéuticas como el ejercicio físico, cambios en la dieta, etc.

Gracias a las ciencias ómicas se podrá diseñar una alimentación que permita obtener una nutrición de precisión. La Metabolómica, por ejemplo, permite detectar metabolitos en el organismo que informan sobre el adecuado seguimiento de una dieta, el estado de ánimo, etc, incluso hay metabolitos que se asocian con el impulso irrefrenable de comer.

A propósito de nuevas moléculas para el diseño de fármacos, se habló mucho de tejido adiposo blanco, tejido adiposo marrón o grasa parda y tejido adiposo beige, este último, es aquel que siendo blanco, debido a ciertos factores entre los que se encuentra el frío se va transformando en marrón, fenómeno que se denomina “browning”

Por si hay alguien que no sabe cual es la diferencia entre grasa blanca y parda, por decirlo de una forma simplista, la blanca es la que acumula calorías, la que no queremos nadie, la que sirve de reserva por si algún día hay escasez. La marrón o parda es la que todos quisiéramos tener en abundancia ya que en lugar de acumular calorías se dedica a disiparlas en forma de calor. Como comprenderéis, hay mucha investigación en marcha encaminada a aumentar los depósitos de grasa parda y a transformar la blanca en beige.   Parece que una sustancia procedente del metabolismo de DHA, ácido graso omega 3, llamada maresina 1 induce el browning en el tejido adiposo blanco. También se estudia el posible papel de resolvinas y protectinas, otros metabolitos procedentes de los ácidos omega 3 DHA y EPA .

Se hablo de muchas cosas más, por ejemplo, que las mujeres duermen más que los hombres, que tanto el dormir mucho como el dormir poco se asocia a vivir menos años, que la deprivación de sueño aumenta el apetito y que el dormir poco aumenta un 50% el riesgo de padecer obesidad.

También se sugirió la posible idoneidad para el tratamiento de la obesidad de una dieta cetogénica, en determinadas circunstancias y con metodología específica.

En fín, me dejo muchas cosas, pero no quiero cansaros, espero haberos dado una idea de por donde van los tiros en el tratamiento serio de obesidad y sobrepeso, han sido dos días intensos, pero ha merecido la pena.

Hasta pronto

Publicado en 26/03/2018 por Yolanda Pontes Home, Noticias 0 27
Etiquetas: obesidad, congreso, SEEDO

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