¡¡¡¡Qué puedo hacer antes de que llegue el verano!!!!

¡¡¡¡Qué puedo hacer antes de que llegue el verano!!!!

Han finalizado las vacaciones de Semana Santa. Aunque me consta que muchos no habéis viajado, sí tengo evidencias (peso corporal registrado en la báscula) de que unos cuantos habéis disfrutado de la gastronomía más que de las procesiones.!

¡Ay Señor!, siempre la misma historia; pero, vamos a ver, ¿No hemos hablado largo y tendido de que en cuestión de calorías si se aumenta el ingreso hay que aumentar el gasto y no al revés? Naturalmente, es muy difícil compensar los excesos con ejercicio ya que para amortizar las calorías de una torrija tamaño medio hay que caminar a unos 5km/h durante 1h y cuarto. Cuando os hago esta reflexión, muchos contestáis que no merece la pena comer la torrija y otros coméis dos y después os echáis la siesta porque, total, para unos días al año, no hay que sufrir. Pues veréis, ni Don José ni Pepito, porque en el primer caso, las restricciones pueden conducir a perder el placer de comer o a caer en el extremo contrario y comer sin control; en el segundo caso, “tacita a tacita", vacación tras vacación, al cabo de 10 años, la báscula arroja un superávit de 10kg por término medio a partir de los 40-45 años de edad.

Después de Semana Santa, ha habido héroes que no han aumentado de peso pero la mayoría habéis venido con un superávit que oscila entre 1 y 3 kg, y es cuando vienen los lamentos y la necesidad de buscar soluciones rápidas porque se acerca el verano, las comuniones, las bodas, los bautizos, etc y hay que lucir tipo. Si es vuestro caso, os recomiendo acudir a post anteriores como por ejemplo 5 consejos para perder 3 kg en una semana o el del año pasado ¿Aún siguen las torrijas en la cintura después del puente de Mayo ¿Y ahora qué hago yo? En ellos encontrareis unas pautas sencillas para deshaceros de esos kilillos sin cometer locuras.

Sin duda, lo mejor habría sido conseguir disfrutar de vacaciones y gastronomía sin aumentar de peso, ¿Os parece difícil?, es muy sencillo, pero para conseguirlo tenéis que anular ese chip instalado en el cerebro que os dice “estoy de vacaciones, ya si eso, cuando vuelva, en unos días lo arreglo” y sustituirlo por otro que os diga “ajusta la ración y aumenta la actividad física, aunque estés de vacaciones”

No se trata de estar a dieta en vacaciones, sino de comer lo que a uno le guste, pero con sentido común, no como si hubieran levantado la veda. El sentido común incluye no comer a todas horas con cualquier pretexto, no siempre hay que “tomar algo”, muchas veces no apetece, pero hay ideas preconcebidas como que es de mala educación rechazar comida cuando la ofrece un amigo o familiar o que no hay que dejar comida en el plato o que hay que preparar una cantidad excesiva de platos cuando se tienen invitados para que no falte, etc.

Además, a este exceso de ingesta suele unirse una disminución de actividad física ya que es habitual empezar las vacaciones con la idea de “descansar”, cuando en realidad, lo que necesita descanso es la mente, no el cuerpo ya que la mayoría realiza su actividad profesional sentado. Al cuerpo lo que le vendría bien es movimiento, que para eso está diseñado y no para vivir sentado o tumbado.

Para terminar, deciros que este post solo ha pretendido servir de reflexión para futuras vacaciones y de ayuda para eliminar ese kilillo que os habéis traído de las que acaban de terminar.

Hasta pronto, ya que reanudaremos nuestra sección de “en la farmacia hoy comemos…” en breve

No os lo perdáis!!!

Publicado en 05/04/2018 por Yolanda Pontes Home, Nutrición, Actividad Física... 0 291

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