Consejos para ahorrar tiempo y ganar salud en la cocina

Consejos para ahorrar tiempo y ganar salud en la cocina

 La vida actual implica un ritmo que nos obliga a priorizar tareas y, con frecuencia de esta situación resultan penalizados los tiempos dedicados a la adquisición de alimentos, a su preparación y a su consumo. Seguro que más de una vez, al abrir la nevera habéis pensado ¿Qué pongo hoy?, no hay nada, excepto algo de embutido, huevos, yogures y algún postre o merienda dulce de esos tan baratos y menos perecederos que la fruta que hay en los lineales del súper. Seguro también que si pensáis en lo que habéis comido la semana pasada, sobre todo, si lleváis comida al trabajo o coméis solos no habéis utilizado más de seis o siete alimentos diferentes en todo el tiempo, y ¿qué decir del tiempo dedicado a comer?, la mayoría “no tiene tiempo”, come cualquier cosa y rápido, con frecuencia mientras hace o piensa otras cosas.

Naturalmente, no es el caso de todo el mundo, hay quien planifica la compra, los menús, y se sienta a comer con plato y mantel o tiene quien haga todas esas cosas por él (menos comer, claro).

Por cierto, no es objeto de este post, por eso, no voy a decir nada, ¿o sí?, del tiempo dedicado al ejercicio, de eso, la mayoría, ni hablar, a no ser que juegue pádel o vaya a clases de zumba, no sé por qué extraña razón esas dos modalidades de actividad física producen casi adicción en quienes las practican, así que los que no hacéis nada podríais probar a hacer un hueco en vuestra agenda para probar, seguro que lo encontráis , ah, el dinero no es excusa, el precio de la pista se reparte entre cuatro y las clases de zumba son colectivas, mucho más barato que los cubatas, las cañas o el tabaco.

Ya me he ido por las ramas, volviendo al tema, aquí tenéis unos consejos que pueden ser de utilidad para todos, no olvidéis que, con poca participación de la genética heredada (25-30%), somos lo que comemos y lo que nos movemos y también cuando, con quien y como lo comemos ya que los genes pueden ser silenciados o expresarse según todo lo anterior.

PANPAN opt

No sé a vosotros, pero a mí me encanta el pan, sobre todo en el desayuno, no tiene nada que ver un pan recientito con una tostada seca de biscote o pan de molde.

Problema: no puedo ir a la compra a diario, solo una vez por semana, además, en mi casa hay gustos diferentes, unos blanco, otros integral, etc.

Solución: Congelar el pan recién comprado.pan congelador opt

El pan envejece rápidamente, si se compra por la mañana y se congela por la tarde ya no es lo mismo, así que lo mejor es comprar el pan lo más reciente posible y nada más llegar a casa trocearlo en porciones de ración, abrirlo como si fuera para bocadillo, guardarlo en bolsas de congelación con cierre o con pinzas de ikea.

A la hora de consumir, se pone directamente en la tostadora y en unos segundos está listo y crujiente, sin haber descongelado ni pasado por microondas.

El pan para las comidas podéis congelarlo en porciones sin abrir para bocadillo y sacarlo una hora antes de consumir, no hace falta tostadora ni microondas, así, podéis disponer de pan reciente para bocadillos, tostadas y comidas, eso sí, no compréis para más de una semana, también envejece en el congelador aunque más lentamente.

Eso sí, “consumo responsable”, si os cuesta controlar la cantidad de pan, poned empeño, sobre todo en comidas que ya tengan almidón como la pasta , el arroz o las patatas.

VERDURAS Y HORTALIZAS

Deben estar presentes al menos en comida y cena, aunque además pueden formar parte de un bocadillo en el almuerzo o merienda. Son fuente de fibra, vitaminas, minerales, otros compuestos bioactivos y agua. Recordad que debemos tomar 25-30g de fibra al día, resulta difícil llegar a esta cantidad sin contar con ellas en las comidas, bien como protagonistas o acompañantes. Además, su valor energético es escaso por lo que son ideales para aumentar el volumen del plato.

Ni que decir tiene que lo mejor son los vegetales de temporada, de cultivo biológico y comprados a diario si es posible y, mejor aún, tener huerto propio, cortar y consumir.

Problema: como siempre, el principal es la falta de tiempo para comprar a diario y si pensamos en compra semanal hay vegetales muy perecederos y además nos falta espacio para almacenar, el resultado es la escasez de consumo o de variedad.

Solución: Verduras deshidratadas y verduras congeladas.

Verduras deshidratadas: 100g equivalen a 1kg de verdura fresca y son mezcla de al menos 5 verduras diferentes. Se trata siempre de verduras recogidas en temporada, son muy útiles para sopas, para añadir a las legumbres, guisos, etc, pueden rehidratarse en agua antes de utilizar o seguir las instrucciones del envase en cuanto al contenido de agua a añadir al guiso.

Ejemplo: en invierno, para cenar, puede prepararse una sopa utilizando estas verduras que no contienen ningún tipo de aditivo y un caldo preparado en casa (en este caso, conviene desgrasarlo en nevera) o comercial, pero siempre buscando aquellos que contengan solo ingredientes naturales y no aditivos potenciadores de sabor, exceso de sal, colorantes, etc.

Verduras congeladas: También se trata de verduras recogidas en temporada, permite tener variedad y precio asequible. Deben utilizarse sin descongelar para cocinar.verdura colador opt

 

 

 

 

 

DESGRASAR CALDOS

Este consejo no va precisamente de ahorro de tiempo pero sí de ganar salud y sabor, os pondré un ejemplo concreto pero sirve para todo ingrediente graso.

Muchos de vosotros cuando ponéis legumbre cocéis el chorizo y la morcilla aparte y tiráis el caldo de cocción porque aporta una gran cantidad de grasa y no precisamente saludable.

Craso error, no sabéis el sabor tan rico que proporciona ese caldo desgrasado a la sopa si es en el cocido o a las lentejas o judías.grasa chorizo opt

 

La foto que os mostramos con la grasa retirada del caldo se la hemos enseñado a unos cuantos clientes de la farmacia y nadie ha identificado lo que era, unos decían conejo en salsa, otros ensalada de pimientos con tomate, otros cangrejos en salsa, etc y la realidad

grasa limpia opt

es que es tan solo la grasa retirada con cuchara de la superficie del caldo de cocer los chorizos y morcillas que aparecen en la foto. Como veis, el caldo queda transparente y pueden consumirlo sin problemas tanto aquellos que no deban tomar grasas saturadas por problemas de salud como los que deban controlar su peso.  

 

Ah, y, lo mejor, los chorizos y morcillas han perdido un porcentaje importante de grasa de forma que han rebajado notablemente su contenido calórico, no he hecho ningún tipo de cuantificación al respecto pero yo diría que al menos un 35%, lo cual permitiría colocar en ellos la etiqueta de light, aun así, rondarían las 300kcal/100g, pero 1/ 4 de cada pieza que veis supone 20g, creo que os lo podéis permitir si os gusta cuando cocinéis legumbre la próxima vez.chorizo y morcilla opt

Por último, pediros disculpas, había dicho que el próximo post hablaría de dieta e inflamación pero la semana pasada, en la farmacia, he recibido bastantes preguntas sobre el pan, otras personas me han dicho que no tomaban más verduras por “no tenerlas a mano” y muchos cuecen chorizo y morcilla separado de las legumbres y tiran el caldo, y me parecía importante ofrecer soluciones a estos tres puntos. No obstante, con respecto a las verduras, no olvidaros de las verduras frescas de temporada y de las ensaladas, las que he mencionado son un recurso a falta o además de estas.

En unos días hablaremos de inflamación y dieta, hasta pronto.

Yolanda Pontes

Publicado en 28/01/2016 por Yolanda Pontes Home 0 423

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