Desfibrilador en la farmacia, ¿Sí o no?

Desfibrilador en la farmacia, ¿Sí o no?

Estaréis pensando que hablar de esto en un blog de Nutrición no tiene mucho sentido, pero, tal vez se lo encontréis si os digo que la primera causa de muerte en el mundo son las enfermedades no transmisibles (enfermedad cardiovascular, cerebrovascular, enfermedades metabólicas como diabetes, gota, etc.) y que los cuatro factores de riesgo principales para padecerlas son

1-Dietas inadecuadas

2-Inactividad física

3-Consumo inadecuado de alcohol

4-Consumo de tabaco

Volviendo a la pregunta que da origen a este post, en nuestro caso, la respuesta es sí, hace ya cinco años que contamos con este dispositivo y, acabamos de renovar el contrato y reciclar la formación de todo el equipo a cargo de la empresa que lleva el mantenimiento, por cierto, quiero dar las gracias a Juan Carlos que fue el enfermero del SAMUR encargado de ponernos al día y lo hizo magníficamente.

A pesar de que supone un esfuerzo económico importante y de que probablemente, ¡Dios lo quiera!, nunca lleguemos a utilizarlo, os aseguro que merece la pena, ya que hemos tenido alguna experiencia, que os voy a contar brevemente, y que quizás alguno recordéis, donde hubiera sido muy útil, de manera, que, en cuanto nos ha sido posible, ya que, por el momento, no tiene ningún tipo de subvención, lo hemos instalado.

En cuanto a las “experiencias” que nos han llevado a disponer de un dispositivo de RCP , la primera fue un 6 de marzo , se me quedó grabado el día pero no recuerdo el año, acababan de tirar las casas que había enfrente de la farmacia, hace más de 15 años , entró un señor, dio los buenos días ,se puso delante del mostrador y se desplomó, me acerqué corriendo, tenía un color azulado en la cara, afortunadamente, el CEU acababa de impartir un curso de resucitación cardiopulmonar (RCP) a los tutores de prácticas tuteladas y yo estaba entre ellos, así que siguiendo el protocolo de entonces empecé la maniobra mientras mi hermana llamaba a los servicios de urgencia  y acto seguido fue corriendo al centro de salud a pedir ayuda. Vino con ella el Dr. Pereda que continuó con las maniobras y llegaron los servicios de urgencias pero no se pudo hacer nada, como imaginareis, fue algo fue terrible.

En otra ocasión, años después, vinieron a buscarnos porque un señor estaba inconsciente en la calle, llegamos y había un montón de personas a su alrededor, ya habían avisado a los servicios de urgencia, empezamos las maniobras de RCP ayudadas por un señor que había entre las personas que lo rodeaban, llegó la policía, las personas empezaron a decir a los agentes que se llevaran al señor al hospital, los otros servicios no llegaban, en fin, terminamos el enfermo, el señor que ayudaba y yo con la policía en el 12 de Octubre, llegó con vida pero finalmente falleció.

La tercera experiencia, gracias a Dios terminó bien, en esta ocasión fue una señora delante de la farmacia, vinieron de nuevo a buscarnos, en esta ocasión “actuó” el que por entonces era mi adjunto, y a quien mando un abrazo cariñoso, Hugo Muñoz, que era voluntario de Cruz Roja, logró recuperar a la señora.

Ojalá sirva eso de que a la tercera va la vencida y ya no tengamos más “experiencias” de este tipo, pero, por si acaso, ¡Dios no lo quiera! más vale estar prevenido.

Por lo demás, desmayos, accidentados por caídas, ataques de ansiedad, etc, hemos tenido muchos y supongo que tendremos más, pero estos, afortunadamente, suelen resolverse favorablemente y con pocos medios.

Yolanda Pontes

Publicado en 04/05/2016 por Yolanda Pontes Home, Eventos 0 499

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